Los síntomas más desconocidos del Parkinson.
Los síntomas más conocidos son el temblor, la lentitud, la rigidez y la pérdida de postura.
Pero hay otros, escondidos. Son de corte psicológico y cognitivo pero que impactan en la calidad de vida del Paciente tanto o más que los físicos.
Se estima que sólo en España hay más de 100.000 personas afectadas de parkinson, convirtiéndose en la segunda enfermedad de mayor incidencia por número de afectados.
De ellos, el 70% de las personas diagnosticadas supera los 65 años de edad, pero el 30% de los diagnosticados es menor de 65 años. De esta última estimación, el 15% tiene entre 45 y 65 años, y el otro 15% restante tiene menos de 45 años, aproximadamente.
Depresión. Trastorno emocional más común en la enfermedad de Parkinson con una prevalencia que va desde un 45% a un 80%. Desde padecer una depresión mayor a síntomas depresivos parciales o incompletos. Existe mayor prevalencia entre las mujeres.
Ansiedad o pánico. Trastorno menos frecuente que la depresión que puede surgir como consecuencia de la medicación o por temores.
Los síntomas más comunes son: inquietud, nerviosismo, sensación de temor, preocupaciones excesivas, irritabilidad, sensibilidad emocional incrementada, taquicardias, disnea respiratoria, insomnio, etc.
Brotes psicóticos (alucinaciones y delirios). Son consecuencia del tratamiento.
Este tipo de trastorno lo sufren de forma leve uno de cada cinco enfermos de parkinson y de forma más intensa 7 de cada 100 y son más vulnerables a este trastorno los que tienen un diagnóstico de párkinson plus, parkinsonismo y pacientes que llevan muchos años con dopaterapia, de 10 años en adelante.
Trastornos sexuales. Afectan al 65% de los enfermos de parkinson y se da más en hombres.
Las causas son variadas, psicológicas, medicamentosas y neurodegenerativas.
Problemas de comportamiento. Hay algunas personas que tienen cambios de conducta apareciendo comportamientos adictivos y obsesivos (ludopatía, Internet, compras compulsivas, descontroles horarios, etc.).
Déficits cognitivos. Al inicio de la enfermedad y en fases moderadas puede aparecer bradipsiquia: una lentificación general del pensamiento y apatía que puede verse acentuada por la depresión.
21 febrero 2008
18 febrero 2008
Infusion continua de Levodopa.
Infusión continua de levodopa, eficaz tras el fracaso de la vía oral
La infusión continua de levodopa representa, según algunos expertos, una "mejora sustancial de la calidad de vida" para los enfermos con Parkinson avanzado que han experimentado la aparición de fluctuaciones en los periodos de alivio de los síntomas o un exceso de movimientos con el tratamiento oral con levodopa, según se puso de manifiesto en la presentación del fármaco la semana pasada en Madrid.
Esta terapia, desarrollada por Solvay Pharma bajo el nombre de Duodopa, se ha ido implantando en España a través de los servicios de Neurología con unidades especializadas en tratamiento de Parkinson, aunque Juan Carlos Martínez, del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, asegura que una de las ventajas de este tratamiento es que puede llevarse a cabo en hospitales más pequeños que no cuenten con unidades de cirugía neurológica. Y es que Duodopa consiste en la administración continua de un gel de levodopa y carbidopa por vía intestinal que se suministra a través de un tubo muy fino insertado a través del abdomen hasta llegar al duodeno.Los ingredientes activos están suspendidos en el gel que se encuentra dentro de un envase portátil que se sujeta al cuerpo por medio de una cinta. María José Catalán, del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, explica que la gastrostomía que se lleva a cabo para implantar el tubo en el intestino es fácil de realizar y que la hospitalización posterior del paciente es de aproximadamente diez días, para poder ajustar la dosis de acuerdo a sus necesidades.
Rescate de pacientes: Otra de las ventajas es que este procedimiento no necesita de más fármacos para mantener estable el paciente, añade Catalán, que explica que incluso puede rescatar pacientes que no están bien controlados con estimulación cerebral profunda. Respecto a este último punto ambos especialistas coinciden en que por el tipo de intervención quirúrgica que requiere, Duodopa es apto incluso para personas mayores que no pueden afrontar otro tipo de cirugías más complejas.Este tratamiento, menos agresivo, es potencialmente efectivo para el 30 por ciento de los pacientes que sufren Parkinson avanzado en España.
La infusión continua de levodopa representa, según algunos expertos, una "mejora sustancial de la calidad de vida" para los enfermos con Parkinson avanzado que han experimentado la aparición de fluctuaciones en los periodos de alivio de los síntomas o un exceso de movimientos con el tratamiento oral con levodopa, según se puso de manifiesto en la presentación del fármaco la semana pasada en Madrid.
Esta terapia, desarrollada por Solvay Pharma bajo el nombre de Duodopa, se ha ido implantando en España a través de los servicios de Neurología con unidades especializadas en tratamiento de Parkinson, aunque Juan Carlos Martínez, del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, asegura que una de las ventajas de este tratamiento es que puede llevarse a cabo en hospitales más pequeños que no cuenten con unidades de cirugía neurológica. Y es que Duodopa consiste en la administración continua de un gel de levodopa y carbidopa por vía intestinal que se suministra a través de un tubo muy fino insertado a través del abdomen hasta llegar al duodeno.Los ingredientes activos están suspendidos en el gel que se encuentra dentro de un envase portátil que se sujeta al cuerpo por medio de una cinta. María José Catalán, del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, explica que la gastrostomía que se lleva a cabo para implantar el tubo en el intestino es fácil de realizar y que la hospitalización posterior del paciente es de aproximadamente diez días, para poder ajustar la dosis de acuerdo a sus necesidades.
Rescate de pacientes: Otra de las ventajas es que este procedimiento no necesita de más fármacos para mantener estable el paciente, añade Catalán, que explica que incluso puede rescatar pacientes que no están bien controlados con estimulación cerebral profunda. Respecto a este último punto ambos especialistas coinciden en que por el tipo de intervención quirúrgica que requiere, Duodopa es apto incluso para personas mayores que no pueden afrontar otro tipo de cirugías más complejas.Este tratamiento, menos agresivo, es potencialmente efectivo para el 30 por ciento de los pacientes que sufren Parkinson avanzado en España.
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09 febrero 2008
Prevenir el riesgo de caídas
Una nueva guía orienta sobre el riesgo de caídas.
La Academia Americana de Neurología acaba de publicar unas guías, de las que se ha hecho eco el último Neurology, para que los familiares, allegados, médicos y cuidadores de ciertos enfermos neurológicos estén al tanto de ciertas señales del riesgo de sufrir una caída. La organización recomienda chequear regularmente estos parámetros para evaluar la progresión del paciente a este respecto.
Según parece, las personas que han sufrido un infarto cerebral, los que tienen algún tipo de demencia o los que sufren trastornos relacionados con el equilibrio y la facultad de caminar son más propensos a dar con sus huesos en el suelo. Por detrás de estas enfermedades se sitúan los pacientes con Parkinson, neuropatía periférica, pérdida de visión, los que padecen alguna patología que haya restado fuerza a sus extremidades inferiores (artrosis o artritis, por ejemplo) o sufren alteraciones del estado de ánimo, fundamentalmente depresión.
Asimismo, los miembros de la red de cuidado de estos individuos también deben prestar atención a los tratamientos farmacológicos que siguen. Así, los medicamentos para ayudar a conciliar el sueño, los antidepresivos o ciertos antipsicóticos pueden predisponer a que el sujeto se caiga.
Finalmente, las recomendaciones instan a los facultativos que tratan a esta clase de enfermos a que les hagan una sencilla batería de cuestiones para cuantificar el riesgo de que acaben en el suelo.
Así, es conveniente preguntarles si se han caído alguna vez o han perdido el equilibrio en el último año (o desde la última vez que fue a la consulta), si se levantan y se acuestan en la cama con facilidad, cuánto tiempo invierten en ponerse de pie desde la posición de tumbados o sentados, si han notado que les costaba agarrar objetos o hacer fuerza para sujetar utensilios... ¿Qué hacer en caso de que las respuestas a estos test indiquen que las probabilidades de caerse son altas? Pues tomar medidas preventivas y adoptar precauciones especiales para evitarlas. Así, los familiares y cuidadores pueden modificar la disposición del mobiliario para hacerlo más seguro y los especialistas podrán ajustar la medicación con el mismo fin.
Asimismo, se valorará la instauración de programas de ejercicios de fortalecimiento y coordinación, así como de mejora del equilibrio, o la prescripción de ayudas (asideros en baños, escaleras y pasillos, andadores, bastones...) para hacer que los desplazamientos, tanto por casa como por la calle, sean más fiables. "La gente ha de saber que muchas caídas se pueden prevenir y que hay maneras sencillas de saber si el riesgo es alto. A veces, el neurólogo no pregunta y el paciente no consulta sobre ello, pero deben empezar a hacerlo, ya que las consecuencias, en términos de discapacidad y pérdida de autonomía son serias y pueden evitarse", concluyen los autores.
La Academia Americana de Neurología acaba de publicar unas guías, de las que se ha hecho eco el último Neurology, para que los familiares, allegados, médicos y cuidadores de ciertos enfermos neurológicos estén al tanto de ciertas señales del riesgo de sufrir una caída. La organización recomienda chequear regularmente estos parámetros para evaluar la progresión del paciente a este respecto.
Según parece, las personas que han sufrido un infarto cerebral, los que tienen algún tipo de demencia o los que sufren trastornos relacionados con el equilibrio y la facultad de caminar son más propensos a dar con sus huesos en el suelo. Por detrás de estas enfermedades se sitúan los pacientes con Parkinson, neuropatía periférica, pérdida de visión, los que padecen alguna patología que haya restado fuerza a sus extremidades inferiores (artrosis o artritis, por ejemplo) o sufren alteraciones del estado de ánimo, fundamentalmente depresión.
Asimismo, los miembros de la red de cuidado de estos individuos también deben prestar atención a los tratamientos farmacológicos que siguen. Así, los medicamentos para ayudar a conciliar el sueño, los antidepresivos o ciertos antipsicóticos pueden predisponer a que el sujeto se caiga.
Finalmente, las recomendaciones instan a los facultativos que tratan a esta clase de enfermos a que les hagan una sencilla batería de cuestiones para cuantificar el riesgo de que acaben en el suelo.
Así, es conveniente preguntarles si se han caído alguna vez o han perdido el equilibrio en el último año (o desde la última vez que fue a la consulta), si se levantan y se acuestan en la cama con facilidad, cuánto tiempo invierten en ponerse de pie desde la posición de tumbados o sentados, si han notado que les costaba agarrar objetos o hacer fuerza para sujetar utensilios... ¿Qué hacer en caso de que las respuestas a estos test indiquen que las probabilidades de caerse son altas? Pues tomar medidas preventivas y adoptar precauciones especiales para evitarlas. Así, los familiares y cuidadores pueden modificar la disposición del mobiliario para hacerlo más seguro y los especialistas podrán ajustar la medicación con el mismo fin.
Asimismo, se valorará la instauración de programas de ejercicios de fortalecimiento y coordinación, así como de mejora del equilibrio, o la prescripción de ayudas (asideros en baños, escaleras y pasillos, andadores, bastones...) para hacer que los desplazamientos, tanto por casa como por la calle, sean más fiables. "La gente ha de saber que muchas caídas se pueden prevenir y que hay maneras sencillas de saber si el riesgo es alto. A veces, el neurólogo no pregunta y el paciente no consulta sobre ello, pero deben empezar a hacerlo, ya que las consecuencias, en términos de discapacidad y pérdida de autonomía son serias y pueden evitarse", concluyen los autores.
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06 febrero 2008
A un querido conductor de ambulancia.Fernando.
A nuestro amigo: Fernando Fernández:

Gracias por el tiempo que
compartimos y el buen trato que nos diste como
uno más de nuestros queridisimos
AMBULANCIEROS.
Los enfermos y flia .de A.B.P.
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NOSOTROS
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