Pulse para ver el Certificado de Web de Interes Sanitario

22 julio 2008

Test para reconocer el parkinson al comienzo.

Un estudio desarrollado en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra y publicado en la revista científica Neuroimage, revela que un test podría ayudar a evaluar el comienzo de la enfermedad de Parkinson.

PAMPLONA, 21 (EUROPA PRESS)
En un comunicado, la Universidad de Navarra informó que el estudio muestra las áreas cerebrales activadas en un test de percepción sensorial. Ante ciertos estímulos táctiles y auditivos, las respuestas más inmediatas o automáticas de la persona examinada producen una activación del llamado Putamen. Este núcleo cerebral, que regula el tono muscular y los movimientos asociados y automáticos como escribir a máquina, se ve afectado al comienzo de la enfermedad de Parkinson.
Por tanto, los resultados del estudio podrían ayudar a un diagnóstico más temprano. Los autores son la neuróloga del CIMA de la Universidad de Navarra y la Clínica Universitaria, María A. Pastor, junto con científicos del Institute of Neurology de University College London.
En esta línea, Pastor explicó que si una persona sana recibe dos estímulos seguidos -contactos en la piel, señales auditivas o encendidos de una luz-, los percibe como señales separadas o como simultáneas, si son muy seguidas. Si el intervalo de tiempo es muy grande o muy pequeño, la percepción del sujeto es más clara y, por tanto, su respuesta más segura. Entre estos dos extremos las percepciones son inexactas. Presentando estos estímulos dentro del escáner, mediante resonancia magnética funcional, se puede visualizar qué áreas cerebrales intervienen en este tipo de percepción.
Según la neuróloga del CIMA y la Clínica Universitaria, los pacientes con Parkinson necesitan un mayor intervalo entre dos estímulos para estar seguros de que son señales separadas. "Una película normal tiene unos 60 fotogramas por segundo. Si reducimos la frecuencia de emisión, se vería entrecortada, un enfermo de Parkinson no percibe esta diferencia y es capaz de ver la película sin parpadeo en la imagen hasta con 40 fotogramas por segundo", añadió.
Los resultados ahora publicados en Neuroimage revelan que es la zona posterior del Putamen el área del cerebro que se relaciona linealmente con las presentaciones de mayor certeza, que provoca intervalos muy breves en los que se nota una señal o intervalos largos en los que se distinguen dos señales. "Este test nos ayudará a evaluar el comienzo de la enfermedad de Parkinson", concluye.

20 julio 2008

Frenar el avance del parkinson.

Científicos utilizan células madre para frenar el avance del parkinson
El equipo del doctor Ricardo Pardal desarrolla una nueva terapia que podría ralentizar en el plazo aproximado de cuatro años los efectos de la enfermedad .

En apenas cuatro años, la situación de las personas que padecen la enfermedad de parkinson puede dar un vuelco espectacular. En ese tiempo, el equipo que coordina el profesor de la Universidad de Sevilla Ricardo Pardal espera desarrollar en los pacientes ensayos con una nueva terapia celular que han desarrollado con éxito en animales de laboratorio.
Se trata de un proyecto, el primero de estas características, que aún se encuentra en fase de experimentación, según explicó ayer Pardal, durante su participación en uno de los cursos de la Universidad de Verano -Corduba-. "Se está estudiando la viabilidad del uso de las células madre y la inexistencia de efectos secundarios y contraproducentes", matizó el doctor, que trabaja en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
El proyecto, que comenzó a desarrollarse hace diez años, se basa en el uso de células madre que se han descubierto en "un órgano llamado cuerpo carotídeo -cada persona tiene dos-, que se encuentra en la garganta", señaló. Éstas células permitirán "expandir o multiplicar en cultivo las células disponibles para el transplante al estriado, que es el núcleo del cerebro, una zona del organismo afectada en la enfermedad de parkinson", apuntó.
El proceso concluye con la toma de las células del carotídeo del paciente, su multiplicación en cultivo y su conversión "en neuronas, que es lo que se trasplanta en el cerebro del enfermo", detalló el doctor Pardal. El cuerpo carotídeo es un órgano quimiorreceptor del sistema nervioso periférico, cuya función principal es la de avisar al cerebro de la falta de oxígeno, y que se ha revelado como un eficaz productor de dopamina, sustancia neurotransmisora cuyo déficit provoca el parkinson. Una vez que esta técnica pueda aplicarse en los enfermos de parkinson -la segunda enfermedad más frecuente entre la población mayor de 65 años-, éstos no tendrán problemas cuando se les trasplanten las células del cuerpo carotídeo, puesto que "se puede vivir sin él siempre que esa persona no se exponga a situaciones en las que le haría falta, como subir a una gran altitud o realizar ejercicio intenso, algo en lo que no piensa un enfermo de parkinson", indicó. "Las desventajas no son tan graves como para no utilizarlo", incidió el médico.
Antes de que su aplicación sea una realidad, los investigadores realizarán un ensayo tipo 1, con los que probarán la viabilidad del trasplante y que es biológicamente seguro. La segunda fase, que se desarrollará un año más tarde, se centrará en un estudio completo sobre los efectos beneficiosos sobre la enfermedad, tales como que el progreso de la misma sea mucho menor.
A pesar de este gran logro, el equipo de Pardal prefiere mostrar cautela en cuanto a los resultados y los tiempos. Sin embargo, con esta investigación se abren nuevas vías de trabajo, puesto que ya hay expertos que piensan aplicar estas mismas células madre en otras enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer o la esclerosis lateral amiotrófica.

17 julio 2008

Cada vez más cerca? ..Es largo pero interesante.

TENDENCIAS TECNOLÓGICAS.

Una nueva técnica de estimulación magnética puede curar la depresión
Penetra 6 centímetros por debajo del cortex y tonifica el sistema de gratificación
Un nuevo sistema, basado en la estimulación magnética transcraneal profunda, ha sido desarrollado por una empresa israelí para combatir enfermedades mentales como la depresión, el Alzheimer, el Parkinson, las adicciones, los ataques cerebrales, el abuso de drogas, los daños postraumáticos y la esquizofrenia. Nunca hasta ahora se había conseguido una estimulación cerebral tan profunda sin provocar efectos secundarios. El sistema ha sido probado ya entre junio y noviembre del año pasado en la Escuela de Medicina de la universidad de Tel-Aviv, con un total de 35 pacientes, y los resultados son alentadores. Por Yaiza Martínez.

Una empresa israelí ha desarrollado un nuevo tratamiento no invasivo que podría tratar la depresión sin provocar los efectos negativos de los remedios médicos actuales, como los antidepresivos o la terapia eléctrica o electroconvulsioterapia (ECT). El nuevo tratamiento se basa en la Estimulación Magnética Transcraneal Profunda (Transcranial Magnetic Stimulation, TMS) y no necesita anestesia. El aparato, situado sobre una zona específica del cráneo, envía una señal magnética direccional que atraviesa el cerebro y estimula el Nucleus Accumbens, la región cerebral responsable de los estímulos positivos. Esta estimulación artificial repetida sobre el Nucleus Accumbens aumenta la sensibilidad de los circuitos neuronales y consigue una mayor sensación de bienestar en el paciente, alejando la depresión. Tal como explica al respecto Israel21CL, esta tecnología fue inventada por los investigadores israelíes Yiftach Roth y Abraham Zangen y ha sido desarrollada por la empresa Brainsway. La TMS es una tecnología experimental en el campo de la medicina, utilizada únicamente para la investigación y los tests clínicos. Los aparatos TMS actuales no pueden penetrar más allá de un centímetro de la superficie del cortex, lo que es suficiente para el tratamiento de migrañas, pero no de las enfermedades mentales. Según investigadores catalanes, que han realizado un interesante trabajo sobre las terapias basadas en TMS, la eficacia conseguida hasta ahora con tratamientos de TMS es muy relativa, por lo que el innovador sistema israelí, que profundiza en la estimulación, puede dar un impulso a estas terapias. El sistema ideado por Brainsway trasciende las fronteras actuales y estimula las neuronas a 5 y 6 centímetros de profundidad sin dañarlas, lo que en teoría aumenta su eficacia, respecto a las actuales terapias TMS, para el tratamiento de enfermedades como la depresión, el Alzheimer, el Parkinson, las adicciones los ataques cerebrales, el abuso de drogas, los daños postraumáticos (Post Traumatic Stress Disorder, PTSD) y la esquizofrenia, según sus inventores. Activando la felicidad En el cerebro humano existe un sistema de recompensa o gratificación formado por determinados puntos de su estructura, así como por una vía neuronal concreta. Estas regiones se activan cuando un organismo recibe un refuerzo positivo o está motivado hacia dicho refuerzo. Esta vía neuronal, que empieza en el área ventral tegmental del tronco cerebral (situada justo debajo del tálamo), continúa hacia una región conocida como núcleo accumbens, y que está relacionada con las sensaciones de gratificación. Por medio de señales emitidas por la corteza prefrontral, esta vía puede activarse tanto por recompensas naturales como artificiales, originándonos satisfacción y placer. La disfunción del sistema de gratificación de la estructura de nuestro cerebro está relacionada con la pérdida de la capacidad de sentir placer, así como con los estados depresivos. De hecho, uno de los más esenciales síntomas de la depresión es la reducción de obtención de satisfacción y de interés en actividades que el individuo antes de enfermar sí disfrutaba. Por el contrario, las personas adictas a algún tipo de drogas se caracterizan por tener una actividad compulsiva en este sistema de gratificación cerebral, lo que les hace buscar siempre la fuente que les origina dicha gratificación. Diversas enfermedades La versión de EMT de la empresa Brainsway es capaz de estimular la vía neuronal del sistema de gratificación del cerebro con un conjunto de bobinas y a un nivel más profundo, de entre cinco y seis centímetros hacia el interior de la corteza cerebral. De esta forma, puede tratar la depresión. Asimismo, es capaz de estimular otras áreas cerebrales, asociadas a otras enfermedades mentales. Las bobinas están diseñadas para maximizar el efecto de los campos electromagnéticos en capas profundas del cerebro, integrando campos electromagnéticos separados, que son proyectados al interior del cráneo desde varios puntos alrededor de su periferia. El aparato minimiza la acumulación de carga eléctrica en la superficie del cerebro, lo que sirve para generar un campo electroestático que reduce la magnitud del campo electromagnético inducido en la superficie y el interior del cerebro. El aparato está formado por un conjunto de bobinas que contienen varios cables y que se colocan tangencialmente sobre el cuero cabelludo del paciente. Cada conjunto de cables se conecta en serie y contiene a su vez un flujo de corriente que circula en una misma dirección. Así se consiguen varios campos electromagnéticos que se extienden por el cerebro en una dirección determinada. Experimentos y comercialización El nuevo tratamiento puede centrarse en un área concreta del cerebro, a diferencia del electroshock. Ha sido probado ya entre junio y noviembre del año pasado, en la Escuela de Medicina de la universidad de Tel-Aviv, con un total de 35 pacientes. Los resultados han sido alentadores, aseguran los expertos: el sistema es seguro, y no entraña efectos secundarios. Brainsway se prepara ahora para realizar un ensayo clínico en otros lugares del mundo, durante siete u ocho meses más, destinado a pacientes con depresión profunda y que no respondan a los medicamentos tradicionales. La empresa espera obtener el permiso de la FDA (Food and Drug Administration) estadounidense, así como del la Comunidad Europea, para poder comercializar su invento en Europa y en Estados Unidos, se cree que entre 2008 y 2009. Y aunque en principio sus experimentos se están centrando en la depresión, esperan poder tratar otras patologías mentales. En la actualidad, dos son los tratamientos que más se utilizan para tratar la depresión. Por un lado, los llamados antidepresivos, que tienen una tasa de éxito del 50%, pero que suelen presentar efectos secundarios, como el aumento de peso o la disfunción sexual. Por el otro, existe la terapia con electroshock, de la que el nuevo sistema de Brainsways sería una variante no invasiva, con un éxito del 80%. Sin embargo, los electroshocks sí son invasivos, y requieren de anestesia, y pueden causar vértigos o pérdidas de memoria. Quizá ésta sea una nueva forma de ayuda eficaz e inocua.

16 julio 2008

Un estudio español demuestra que los pacientes con Parkinson tienen más riesgo de caídas

La enfermedad de Parkinson produce una alteración que conlleva un incremento importante del riesgo de caídas, según se desprende de la investigación 'Análisis de la marcha humana. Aplicación a la enfermedad de Parkinson. Valoración del riesgo de caídas' realizada por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC).

MÓSTOLES (MADRID), .
La enfermedad de Parkinson produce una alteración que conlleva un incremento importante del riesgo de caídas, según se desprende de la investigación 'Análisis de la marcha humana. Aplicación a la enfermedad de Parkinson. Valoración del riesgo de caídas' realizada por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC).
Bajo la dirección del profesor Juan Carlos Miangolarra, este equipo de investigadores analizó la marcha de 22 pacientes diagnosticados de Parkinson y la comparó con personas sanas. En concreto, estudió el comportamiento del tobillo en la marcha del paciente para observar cuál puede ser la contribución del déficit de musculatura flexoral plantar a la menor eficacia de la marcha y al incremento del riego de caídas.
El estudio pone de manifiesto que los pacientes con enfermedad de Parkinson presentan, como mecanismo de compensación durante la marcha, una mayor duración de los periodos y eventos relacionados con una mayor estabilidad en el desplazamiento y un acortamiento de la duración e intensidad menor de la fuerza ejercida en aquellos en los que el apoyo es más inestable.
Existe una disminución del arco de movimiento del tobillo, sobre todo a expensas de la pérdida de la flexión plantar, lo que unido a una debilidad muscular, determina una capacidad disminuida de impulso en el inicio de cada paso. La disminución del arco flexor dorsal, unido a la debilidad muscular, determinan una tendencia al pie equino.
Igualmente, se ha evidenciado un menor arco articular flexor de rodilla durante la fase de oscilación durante la marcha, y debilidad de la musculatura en la fase de preoscilación, datos que se correlacionan con un acortamiento general de la oscilación.

04 julio 2008

Procesos inflamatorios aceleran el PK.

Procesos inflamatorios aceleran el ParkinsonLo demostró un estudio de científicos argentinos en ratas

Los procesos inflamatorios que ocurren en el cerebro -así como aquellos que se producen en otras partes el cuerpo- acelerarían el avance del mal de Parkinson y de sus síntomas motores, según reveló un estudio realizado por investigadores argentinos, y cuyas conclusiones publica esta semana la prestigiosa revista Brain.
"El estudio mostró que un entorno proinflamatorio hace que las neuronas de la sustancia nigra (que son las mayormente afectadas por el Parkinson) se mueran más rápido, lo que se asoció con síntomas motores más tempranos y más agudos", dijo a La nación el doctor Fernando Pitossi, director del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistemas Nervioso del Instituto Leloir, y principal autor del estudio.
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa de origen desconocido, que se caracteriza por temblores que se manifiestan cuando los músculos se encuentran en reposo, lentitud en los movimientos voluntarios y rigidez. En 2000, Pitossi comenzó a estudiar la existencia de un posible vínculo con los procesos inflamatorios crónicos.
"Los científicos tendíamos a pensar las respuestas inmunes de defensa del cerebro como respuestas pro inflamatorias, como sucede en el resto del cuerpo -explicó Pitossi-. Sin embargo, la respuesta del cerebro cuando muere una neurona es antiinflamatoria: activa ciertas células que limpian el área donde se están muriendo las neuronas."
La pregunta que trató de responder entonces el investigador fue: ¿qué pasa si se rompe ese equilibrio en las zonas del cerebro afectadas por el Parkinson?Un cerebro en llamas
Para probarlo, Pitossi y sus colegas experimentaron con ratones en los que se indujo el Parkinson. "Les colocamos una toxina que mataba lentamente las neuronas de la sustancia nigra", explicó el investigador, cuyo trabajo fue financiada por las fundaciones René Baron y Michael J. Fox, el laboratorio Pfizer y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica.
"A medida que las neuronas de la sustancia nigra comenzaban a morir, el cerebro respondía [en forma antiinflamatoria] tratando de limpiar esa área", describió. Entonces, los investigadores inyectaron en los ratones una sustancia inflamatoria, que dio lugar a la producción de interleukina-1, una proteína que participa de las respuestas inmunes.
¿Qué sucedió? "En los animales que usábamos como control [que no tenían Parkinson] no pasó nada, pero en los animales en los que las neuronas se estaban muriendo por el Parkinson el cerebro, en términos inflamatorios, se incendió: se aceleró la muerte neuronal y se exacerbaron los síntomas del Parkinson."
Y eso mismo ocurrió en los animales en los que la inflamación fue inducida fuera del cerebro. "Es importante que una inflamación periférica producida por la expresión crónica de interleukina-1 también haya aumentado la muerte neuronal, pues hay muchas más posibilidades de que una inflamación ocurra fuera del cerebro", dijo Pitossi.
Para confirmar que la exacerbación de los síntomas era el resultado de los procesos inflamatorios producidos artificialmente, los investigadores inhibieron en las ratas la interleukina-1. Y, como esperaban, los síntomas retrocedieron al estadio previo al aumento de los niveles de esa proteína, y lo mismo ocurrió con la tasa de muerte neuronal.
"El paso siguiente será identificar cuáles son los componentes de la inflamación que causan el efecto que observamos, para tratar de combatirlos. Mientras tanto, vale aclarar que no es una buena medida recurrir a los antiinflamatorios para el Parkinson", advirtió Pitossi.

01 julio 2008

Parkinson VS. Alzheimer

Parkinson VS. Alzheimer
Es una de las llamadas “enfermedades extrapiramidales”. Se llaman así porque afectan a los sistemas del cerebro que controlan y mejoran la realización de movimientos voluntarios, que dependen del sistema piramidal. El sistema piramidal consiste en las neuronas que están situadas en ciertas zonas de la corteza del cerebro, y que a través de sus prolongaciones o axones (“cables” que conectan las neuronas) dan órdenes a otras neuronas situadas en la médula espinal, de la que nacen los nervios que llegan hasta los músculos. Así, los músculos ponen en práctica las órdenes del cerebro para hacer los movimientos voluntarios. Para que movimientos voluntarios como caminar o escribir se hagan armoniosamente el sistema motor piramidal necesita la ayuda del sistema extrapiramidal. Las neuronas que se encargan de esto están en lo profundo del cerebro y producen una molécula llamada dopamina.
En la enfermedad de Parkinson se produce un deterioro progresivo, de causa desconocida, de estas neuronas productoras de dopamina. El paciente, que suele ser mayor, comienza a tener temblor en las manos, comienza a moverse más lentamente y hace los movimientos con más torpeza porque los miembros están rígidos y agarrotados. Esta enfermedad es frecuente entre ancianos y aún no existe un tratamiento curativo eficaz. Sin embargo, se pueden mejorar los síntomas durante bastante tiempo con medicamentos que aumentan la dopamina en el cerebro. Alzheimer: El Alzheimer es un trastorno degenerativo de la corteza cerebral que da lugar a un tipo de demencia progresiva y crónica, en edad media o avanzada, caracterizada por pérdida de la razón, de la memoria, de la percepción y del sentido de la orientación. El Alzheimer es la causa más frecuente de la “demencia senil”. La pérdida de neuronas de la corteza cerebral hace que aparezcan en el cerebro unas lesiones microscópicas características (placas seniles y marañas neurofibrilares) que curiosamente también existen en el cerebro de los pacientes con síndrome de Down, aunque no con tanta intensidad. Los pacientes con esta enfermedad empiezan a perder muy lentamente sus facultades mentales. Al principio les resulta difícil memorizar hechos recientes, pero luego olvidan todos los sucesos recientes porque no son capaces de aprender nada. Típicamente preguntan una y otra vez la misma cosa. Este proceso de deterioro cognitivo lleva a perder la orientación (no saben dónde están ni qué día es) y la capacidad de razonar con lógica, de reconocer a las personas y por tanto de valerse por sí mismos. Al cabo de unos años el paciente no puede moverse de la cama, comunicarse ni alimentarse normalmente. Este deterioro puede frenarse moderadamente con medicamentos que suplen la producción de sustancias que el cerebro necesita. Uno de los grandes debates en la averiguación del origen del Alzheimer es si se trata de una enfermedad genética o no, ya que algunas familias acumulan muchos casos y se ha visto que tienen una variante especial del gen de la Apo-E.
El neurólogo colombiano Ezra Elkayam, especialista en tratamiento de Parkinson y Alzheimer en el Hospital Town & Country de Tampa, nos da algunas de las claves de la relación y los puntos comunes de estas dos enfermedades. Ninguna de las enfermedades se cura ni se puede prevenir, por lo que un diagnóstico temprano es de las pocas soluciones. “Es muy importante que ambas enfermedades se diagnostiquen pronto. El Parkinson suele ser más fácil de reconocer, lo diferente del Alzheimer es que hay que hacer más estudios para excluir otras posibilidades como un tumor en la cabeza, alguna otra forma de demencia que conlleve pérdida de memoria…Cuanto antes se diagnostique y se trate más se puede prevenir continuar perdiendo memoria”, afirma Elkayam.
Ambos trastornos se tratan con fármacos, y en el caso del Parkinson también conviene que el paciente haga terapia física si tiene dificultad para caminar. El desconocimiento sobre la causa última de ambas enfermedades es lo más inquietante. “No se sabe por qué da Parkinson o Alzheimer. En 1980 se creía que el Alzheimer daba por niveles altos de aluminio en la sangre, adquiridos por productos de aluminio usados en la cocina, pero no tiene nada que ver. Hay pacientes que sufren de Alzheimer definitivamente por razones genéticas, pero hay otros que no sabemos”, explica el neurólogo colombiano, “por el Parkinson se le había echado la culpa a la contaminación industrial en los últimos cien años, pero eso tampoco se ha probado. Es interesante que el ser humano es el único que tiene Parkinson”, continúa Elkayam.
Muchas líneas de investigación están abiertas en ambos casos a escala mundial. En el caso del Parkinson se han hecho transplantes de células productoras de dopamina procedentes de las glándulas suprarrenales de fetos muertos al nacer y ha habido algunos éxitos. En algunas partes del mundo se baraja la posibilidad de conseguir tratamientos más eficaces obteniendo neuronas procedentes de células madre obtenidas de embriones o por clonación de células no embrionarias, aunque el doctor Elkayam no cree que este campo de investigación tenga mucho que ofrecer. Estas vías están aún explorándose y avivan discusiones éticas. La principal discusión sobre el origen del Alzheimer, sin embargo, va encaminada a descubrir si es una enfermedad genética. El doctor Elkayam no cree que estas dos variables estén directamente relacionadas. “Para razones de experimentación estoy a favor de los marcadores genéticos para detectar precozmente la enfermedad, pero para los pacientes comunes y corrientes no son necesarios”, declara el neurólogo de Town & Country Hospital.
 
Ir arriba