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23 marzo 2010

Cientifico costarricense regenera cartííago y trata Parkinson con nanopartículas


Aunque pueda sonar a ciencia ficción, el que nuestro propio cuerpo genere las células necesarias para curarnos de enfermedades tan devastadoras como el Parkinson, o de molestias tan cotidianas como el dolor en las rodillas, es la realidad con que Samuel Stupp se encuentra todos los días cuando entra a su laboratorio.

Este químico, de origen costarricense pero radicado en Estados Unidos desde hace décadas, bien puede ser calificado como “la revelación” del TEDx Pura Vida, celebrado el pasado viernes.

Explicando su trabajo en regeneración de tejidos y nanoestructuras, Stupp se ganó la única ovación de pie que el auditorio dio a un expositor de la jornada vespertina de este encuentro.

La reacción entre cientos de personas que siguieron su charla mediante nacion.com no fue menor: “héroe”, “mi nuevo ídolo”, “genio”, “eminencia” fueron sólo algunos de los calificativos para Stupp en lo que también puede calificarse de ovación cibernética.

Este químico explica con total naturalidad lo que para muchos suena increíble. Él mismo acepta que hace un par de años se asombraba al ver los avances de las investigaciones, pero que hoy está más tranquilo, pues ya tiene bien claro que la tecnología en que trabaja “va a cambiar el mundo”. Así de simple y directo. Regenerando cartílago. Stupp y su equipo de la Northwestern University (Illinois, EE. UU.) publicaron el mes pasado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences un artículo explicando su más reciente descubrimiento: crearon una nanopartícula biorreactiva capaz de crear colágeno tipo II.

El colágeno es la materia prima del cartílago, el tejido que une las articulaciones de los huesos.

Cuando una persona ha terminado su crecimiento, ya no generará más colágeno naturalmente. Además de desgastarse con la edad, este tejido se puede dañar, algo que saben especialmente quienes practican deporte. Tales lesiones pueden llevar a la persona incluso a padecer osteoartritis.

La forma en que actualmente se tratan estas lesiones es con una operación que raspa el hueso en la zona afectada para que la sangre del interior del hueso llegue a ella.

Esa sangre del interior del hueso tiene células madre, es decir, células que tienen la capacidad de convertirse en una gran variedad de otras células específicas. En este caso, se convertirán en células de colágeno, pero la experiencia ha demostrado que son células de colágeno tipo I, las cuales no son las idóneas para el cartílago.

Ahora, Stupp y su equipo han creado moléculas que se unen entre sí de forma automática y crean nanoestructuras. A pesar de ser millones de moléculas unidas, no llegan a tener más que 10 nanómetros de diámetro (un nanóemtro es la millonésima parte de un metro).

“Esas nanoestructuras (creadas gracias a modelos trabajados previamente en computadora) forman una matriz tal, que da un mensaje a las células; por eso son biorreactivas y nos han permitido, en modelos con conejos, que se cree colágeno de tipo II y el cartílago esté listo en un mes”, explicó Stupp.

Según el artículo, los científicos repitieron el procedimiento tradicional en el tratamiento de una lesión de cartílago, pero, una vez raspado el hueso en procura de la sangre con las células madre, inyectaron las nanoestructuras.

Esas nanoestructuras atrajeron proteínas específicas y, al final del proceso, hicieron que las células madre se transformaran en el tipo de células que Stupp quería: colágeno tipo II.

“Ahora trabajaremos con ovejas y tendremos que pedir autorización a la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos de EE. UU.) para comenzar a probar este tratamiento en humanos”, dijo Stupp. También Parkinson. Stupp también presentó el viernes investigaciones realizadas en años anteriores, igualmente con nanoestructuras, que permitieron curar los síntomas de Parkinson en ratones.

Para crear un ratón “parkinsónico”, como él mismo los llama, dañó las neuronas productoras de dopamina. La ausencia de esta hormona es la causante del Parkinson, que se expresa en ratones cuando se deprimen, tiemblan, dejan de alimentarse y mueren en alrededor de una semana.

Stupp creó una nanoestructura biorreactiva que permitió a las células madre del cerebro de estos ratones “parkinsónicos” regenerar las neuronas encargadas de producción de dopamina.

Tras esto, los síntomas del Parkinson desaparecieron.

Con la misma técnica, regeneró los axones (los “brazos” de las neuronas) y permitió que un ratón cuya médula espinal había sido lastimada, y carecía de movilidad en una pierna, volviera a caminar con normalidad.

Stupp tiene la esperanza de que este tipo de terapias regenerativas puedan llevarse, a mediano plazo, a los seres humanos.

“Creo que, para el año 2020, existirán terapias regenerativas de todo tipo. Algunas de ellas requerirán células madre, otras no, y otras serán una combinación”, aseguró Stupp a La Nación.

“Mis colegas de todo el mundo están muy emocionados con mi trabajo. Algún día tendremos esas terapias”, concluyó.

La exposición de Samuel Stupp fue una de las más aplaudidas por el público. Os invitamos a ver el video en la próxima entrada.

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