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11 junio 2014

Estrés social, un riesgo de fallecimiento precoz


Las relaciones sociales estresantes en la vida privada se asocian con un aumento de entre dos y tres veces del riesgo de muerte. Las preocupaciones y las exigencias de las parejas y los hijos, y los conflictos en general, parecen los factores de riesgo más importantes.

Los investigadores recogieron datos sobre 9.875 hombres y mujeres de 36-52 años que participaron en un estudio longitudinal danés sobre trabajo, desempleo y salud. Se preguntó a los participantes sobre sus relaciones sociales diarias, sobre todo quién (pareja, hijos, otros parientes, amigos, vecinos) era una fuente de conflicto o preocupación y con qué frecuencia surgían esos problemas. Durante el seguimiento de 12 años fallecieron 196 mujeres (4%) y 226 hombres (6%). Casi la mitad de las muertes se debieron al cáncer, seguido de enfermedades cardiacas, ictus, trastornos hepáticos, accidentes y suicidio.

Alrededor de uno de cada diez dijeron que sus hijos eran una fuente frecuente de exigencias excesivas y preocupaciones. El 9% dijeron que era el cónyuge; el 6% citaron problemas con sus parientes, y el 2%, con amigos. Un 6% afirmó tener siempre o con frecuencia conflictos con su cónyuge o hijos, el 2% con otros parientes y el 1% con amigos o vecinos.

Tomando esto en cuenta, los investigadores calcularon que ese estrés se vinculaba con un aumento del 50% en el riesgo de morir por todas las causas. De esos tipos de estrés, las discusiones fueron lo más nocivo. Las discusiones frecuentes con la pareja, los parientes, los amigos o los vecinos se asociaron con el doble o el triple de riesgo de muerte por todas las causas, en comparación con los que afirmaron que dichos incidentes eran poco habituales.

Así las cosas, el estrés ya no puede ser tomado como un estado menor e insignificante, sin más consecuencias que el malestar afectivo (que ya es serio). El estrés no está muy claramente definido, se llama así tanto a un momento de tensión coherente después de largas horas de trabajo, o a situaciones como la constante presión y angustia que sufren las personas que tienen problemas con sus seres queridos durante largo tiempo. ¿Qué sugerir entonces?

Sea que sufras de estrés por tu trabajo o por situaciones familiares o con personas cercanas, nunca desestimes tu estado ni lo desatiendas. Muchxs no reconocemos que estamos estresados y la situación avanza y se profundiza durante largo tiempo; si sientes angustia, si sientes que quieres llorar, escaparte de todo, que nadie te comprende ni te escucha, si te sientes cansado o eufórico más de lo que usualmente te sentías, si sientes que no puedes afrontar nada o no puedes reaccionar ante lo que percibes como agresiones, y si percibes que te agreden, te maltratan, no te prestan atención y no puedes tener otras reacciones que no sean la discusión, el llanto, la angustia, el deseo de escapar, podrías estar sufriendo de estrés y poniendo en riesgo no sólo tu integridad psíquica sino también tu salud.
Consulta con un terapeuta psicológico aunque otro médico no te lo hubiera indicado: si se tratase de un malestar que puedes manejar con un poco de apoyo, te ayudará, y si se tratase de un estado de tensión psicológica que podría poner en riesgo tu vida, ¿a qué esperar?

Lxs pacientes de Parkinson solemos sufrir de ansiedad y  depresión, temas que hemos abordado en varias ocasiones en este espacio, y desde luego que no somos ajenos a padecer de estrés. El estrés social no es inusual entre nosotrxs, pues a los conflictos que en todas las relaciones personales pueden suceder, se añaden conflictos por dejar de trabajar, por cambiar nuestras rutinas, por necesitar de la ayuda de personas cercanas para realizar tareas que antes hacíamos solxs. En nuestra situación, el estrés agrava los síntomas de la enfermedad y profundiza otros inconvenientes psicológico-psiquíatricos que solemos sufrir. Nada que esperar en nuestro caso: el apoyo psicológico ante estados de estrés resulta impostergable.

Fuente: Revista de Neurología

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